OCULTISTAS Y MISTICOS II

5. El místico elimina o trata de trascender la mente en el proceso de encontrar el Yo. El ocultista, mediante el interés inteligente puesto en las formas, que velan al Yo, y el empleo del principio mente, en sus dos niveles, llega al mismo punto. Reconoce las envolturas que velan. Se dedica al estudio de las leyes que rigen el sistema solar manifestado. Se concentra en el objetivo pero, en los primeros años, puede a veces pasar por alto el valor de lo subjetivo. Llega eventualmente a la vida central eliminando, mediante el conocimiento y el control consciente, una envoltura tras otra. Medita sobre la forma hasta que la pierde de vista y su creador llega a ser todo en el todo.

(2-118) 6. Las notas clave de la vida ocultista han sido, como corresponde, el conocimiento, el acercamiento mental al problema de la divinidad, el reconocimiento de la divina inmanencia y el hecho de que “así como El es, así somos nosotros. Sin embargo, allí no existe un sentido de dualidad. La meta consiste en lograr una identificación aprobada y determinada que convierte al hombre en lo que es, un Dios y, con el tiempo, Dios en manifestación. Esto no es lo mismo que unión mística. No obstante, el tema es místico e, innatamente subjetivo. Ha de llegar el momento en que el místico apreciará y seguirá el camino de la cabeza y no sólo el del corazón. Aprenderá a perder su sentido del Amado cuando sepa que el y el amado son uno, y que la visión debe desaparecer y desaparecerá a medida que la trasciende (observen esta frase) por medio del proceso mayor de identificación a través de la iniciación. El ocultista, a su vez, debe aprender a incluir la experiencia mística con plena comprensión y conciencia como si fuera un ejercicio de recapitulación antes de trascenderla y pasar a una síntesis e inclusividad de la cual el acercamiento místico es sólo el comienzo, del que el místico es inconsciente. El místico es propenso a creer que el ocultista sobrestima el camino del conocimiento, y repite volublemente aquello de que la mente es el matador de lo real y que nada puede aportarle el intelecto. Similarmente el ocultista tiende a despreciar el camino místico y a considerar “que ha dejado muy atrás” el método místico. Ambos deben aprender a hollar el camino de la sabiduría. El místico deberá llegar, e inevitablemente llegará, a ser ocultista, le guste o no el proceso. Finalmente no podrá eludirlo; el ocultista no lo será verdaderamente hasta que recupere la experiencia mística y la traduzca en términos de síntesis. Observen la estructura de las palabras que empleo en este último párrafo, porque servirán para elucidar el tema. Por lo tanto, empleo las palabras “místico y mística” en esta parte del tratado para describir al hombre inteligente y muy mental y los procesos que utiliza en el Sendero del Discipulado.

7. En la actualidad el llamado no fue hecho a los místicos sino a los estudiantes ocultistas, a los hombres y mujeres de claro pensar y no al fanático o aquel que sólo ve el ideal y no enfrenta con éxito las situaciones ni las cosas tal como son y, por lo tanto, es incapaz de llegar a la necesaria e inevitable consagración.

8. La primera iniciación podría ser considerada como la meta y la recompensa de la experiencia mística; ésta no es fundamentalmente una experiencia ocultista en el verdadero sentido del término, porque raras veces es exactamente comprendida o se prepara conscientemente para ella, como es el caso de las iniciaciones posteriores, razón por la cual las primeras dos iniciaciones no son consideradas mayores. El camino místico conduce a la primera iniciación. Habiendo cumplido su propósito, se renuncia a él, entonces se sigue el “camino iluminado ” esotérico, que conduce a las zonas iluminadas de los estados superiores de conciencia. Como se ve, ambos caminos son esenciales; actualmente el camino místico es el de la mayoría, y un grande y creciente número de místicos surgirá de las masas humanas modernas; paralelamente a éste, el camino esotérico atrae cada vez más a los intelectuales del mundo. Su experiencia no es básicamente religiosa, tal como el clero ortodoxo comprende la palabra. El camino de la ciencia es profundamente necesario para el género humano, como lo es el de la religión, pues Dios se encuentra igualmente en ambos caminos. El camino científico conduce al aspirante al mundo de las energías y fuerzas, el verdadero mundo del esfuerzo ocultista, revelador de la Mente Universal y la actuación de esa gran Inteligencia que creó al universo manifestado. El “nuevo hombre” que ha llegado al nacimiento en la primera iniciación, debe hollar y hollará el camino ocultista o científico, que lo conduce inevitablemente fuera del mundo del misticismo, llevándolo a la segura y científica percepción de Dios como vida o energía.

esoterista y misticos

REFLEXIONEN SOBRE ESTO

Recopilado de los libros de Alice A. Bailey y El Maestro Tibetano, Djhwal Khul

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