Tener conciencia de las palabras que decimos

Tener conciencia de las palabras que decimos a todos los seres con los que compartimos todos nuestros días es un buen ejercicio a hacer para poder ir mejorando como seres humanos. Difícil es registrar al otro y tener presente el daño y el dolor que podemos generar con las palabras que le decimos, aunque haya sido ” sin querer” o “en broma”. Tengamos conciencia de lo que decimos y hacemos, para luego pasar al próximo paso. Tener conciencia de lo que pensamos…Imposible será eliminar nuestros malos pensamientos si antes no podemos controlar lo que decimos.

La Antigua Escritura dice: “En las muchas palabras no falta pecado”, porque en una oleada de palabras en la etapa actual de la evolución del hombre, muchas se dicen sin ningún propósito o por ciertos motivos que (cuando se los analiza) se fundan estrictamente en la personalidad. Cuanto más progrese en el sendero de
acercamiento a los misterios, mayor cuidado ha de tener el aspirante.

Esto es necesario por tres razones:

Primero, debido a su etapa de evolución puede impartir tal fuerza a sus palabras que le sorprendería si pudiera verlas en el plano mental. Construye con más exactitud que el hombre común, en consecuencia su forma mental tiene mayor vitalidad y desempeña con mayor precisión la función para la cual ha sido enviada, mediante el “Sonido” o el habla.

Segundo, cualquier palabra hablada y en consecuencia cualquier forma mental
construida puede erigir una barrera de materia mental entre el hombre y su objetivo. Esta materia o muralla de separación debe ser eliminada antes de poder efectuarse un nuevo avance; dicho proceso es kármico e inevitable.

Tercero, la palabra constituye en gran parte un sistema de comunicación en los niveles físicos; en los niveles más sutiles donde se encuentra el trabajador y en las comunicaciones con sus compañeros de trabajo y colaboradores elegidos desempeñará una parte cada vez menor. El Maestro trabaja por medio de grupos, grandes o pequeños, y si la interacción entre las unidades del grupo es constante e ininterrumpida, se facilita Su tarea. Una de las causas más frecuentes de las dificultades surgidas en el trabajo grupal y la consiguiente interrupción de la afluencia de fuerza del Maestro, se funda temporariamente en el mal uso del lenguaje. Mientras tanto el canal del plano mental se obstruye.

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